Oaxaca de Juárez, Oax. – La dirección de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) se encuentra bajo la lupa de la comunidad universitaria tras las acusaciones que señalan a su actual titular, Dra. Gema Hernández Bernardino, de haber llegado al cargo mediante favores políticos y personales, mientras se rodea de colaboradores con un historial de corrupción, desfalcos y denuncias por acoso sexual.
Aunque Hernández Bernardino se ha presentado públicamente con un discurso contra el acoso y hostigamiento hacia las mujeres, críticos dentro de la institución aseguran que esa bandera solo ha servido como fachada para legitimar su gestión.

Entre los personajes que la respaldan figura la Lic. Adriana Méndez, señalada por el robo en la Facultad de Derecho y un presunto desfalco millonario, hoy premiada con una coordinación que le permite incluso modificar calificaciones y lucrar con ello.
Asimismo, el Dr. Carlos Eduardo López Núñez, acusado en repetidas ocasiones de acoso hacia alumnas, ocupa el cargo de subdirector, figura inexistente en el organigrama de las facultades de la UABJO.
En la coordinación administrativa reaparece la Dra. Yolanda Cruz Alcázar, señalada de malos manejos financieros y deudas millonarias, mientras que en la coordinación de Servicio Social y Titulación se mantiene el Dr. Julio Gómez Díaz, jubilado, con denuncias por acoso y violación, y quien supuestamente cobra hasta 60 mil pesos por examen profesional a través de personal externo.

Los señalamientos alcanzan también a Eduardo Martínez Helmes, exrector y exconvicto, y a su pareja, acusada de homicidio en Huitzo, ambos vinculados con posiciones dentro de la facultad. Finalmente, el Dr. Francisco Adelfo Méndez García es mencionado por denuncias de acoso y abuso de poder en su calidad de profesor y coordinador de Planeación.
La suma de estos nombres y cargos ha encendido la crítica entre estudiantes y docentes, quienes ven en la actual administración un ejemplo de cómo la impunidad, la corrupción y las redes de complicidades siguen permeando en la máxima casa de estudios de Oaxaca, poniendo en duda la legitimidad de la gestión y, sobre todo, el futuro académico de la Facultad de Medicina.

