Oaxaca de Juárez, Oax.— Cada 21 de septiembre, México rinde homenaje a una de sus expresiones deportivas y culturales más emblemáticas: la lucha libre, disciplina que durante décadas ha llenado arenas, generado ídolos y formado parte de la identidad popular del país.
La fecha fue establecida oficialmente como Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano, con el objetivo de reconocer la trayectoria de quienes han convertido el cuadrilátero en un escenario de espectáculo, tradición y deporte.
La lucha libre mexicana tiene una historia que se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, pero fue durante el siglo pasado cuando alcanzó una enorme popularidad entre el público mexicano.
Personajes como El Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, Mil Máscaras y Tinieblas, entre muchos otros, se convirtieron en referentes que trascendieron las arenas.
Más allá de las máscaras, las llaves y los vuelos desde la tercera cuerda, la lucha libre representa una combinación particular de deporte, teatro, cultura popular y tradición mexicana.
Las máscaras ocupan además un lugar especial dentro de esta disciplina. Para muchos luchadores, el personaje y la identidad detrás de una máscara forman parte fundamental de su trayectoria profesional; mientras que para los aficionados, apostar una máscara o una cabellera se convirtió en uno de los momentos de mayor tensión y simbolismo dentro de las funciones.
Con el paso de los años, la lucha libre mexicana también ha trascendido las fronteras. Sus personajes, estilos y espectaculares movimientos son reconocidos en diferentes países y han influido en generaciones de aficionados y luchadores.
Este 21 de septiembre, las arenas mexicanas y los aficionados recuerdan a quienes han construido la historia de este deporte-espectáculo y mantienen vigente una tradición que, generación tras generación, continúa haciendo vibrar al público con una frase que permanece en el imaginario colectivo:
¡Lucharán de dos a tres caídas, sin límite de tiempo!


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