En Santa María Lachixío, en el corazón de la Sierra Sur de Oaxaca, el maíz es mucho más que alimento: es memoria, conocimiento, identidad y una forma de vida que se cultiva y se hereda de generación en generación. En este territorio, 213 campesinas y campesinos se reunieron para compartir saberes, fortalecer sus capacidades y reafirmar el valor de los maíces nativos.
Con el propósito de fortalecer los conocimientos de las personas beneficiarias de Alimentación para el Bienestar de Gobierno de México y contribuir a la conservación de la diversidad de los maíces nativos este encuentro campesino fue organizado por el técnico territorial de #ElMaízEsLaRaíz, Genaro García Pacheco, bajo la coordinación de Máximo Muñozcano Ruiz.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la capacitación sobre mejoramiento participativo de maíces nativos, impartida por el técnico territorial Prisciliano Diego Flores. A través de este espacio, las y los productores conocieron herramientas para participar activamente en la selección y mejoramiento de sus propias semillas, reconociendo el conocimiento que nace de la experiencia cotidiana en la parcela.
El mejoramiento participativo pone en el centro a las comunidades campesinas y sus saberes. Quienes siembran y cuidan la tierra conocen sus semillas, sus parcelas y las condiciones de su territorio; por ello, cuando el conocimiento técnico se encuentra con la experiencia campesina, se abren nuevas posibilidades para fortalecer y conservar los maíces que durante generaciones han alimentado a sus familias y comunidades.

La participación 213 asistentes. De los cuales el 80 % fue mujeres, reconociendo que son el pilar, no solo de sus hogares, sino también, de las milpas de esta zona, y 20% hombres provenientes de 5 comunidades milperas del componente #ElMaízEsLaRaíz, refleja la importancia de mantener estos espacios de encuentro, capacitación e intercambio de experiencias. Son también espacios donde se fortalece la organización comunitaria y se reconoce que defender las semillas nativas es defender una parte esencial de la vida campesina.
En Santa María Lachixío, la semilla sigue siendo memoria y futuro. Porque cuando el conocimiento campesino se comparte y el maíz nativo se conserva, también se fortalece la raíz de los pueblos.



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